Se trata de pacientes ansiosos e inseguros que reemplazan la comida por el consumo de alcohol, sustancias o conductas como el comprar compulsivo.

Además de lograr una notable disminución de peso, la cirugía bariátrica permite recuperar la actividad física, mejora la salud revirtiendo enfermedades como la diabetes o la hipertensión y, algo no menor, fortalece la autoestima.

Pero estas operaciones que ayudan a recuperar un peso normal tienen también un riesgo, como es la aparición de adicciones. Esta se manifiesta en mayor consumo de alcohol o sustancias, o en compras o apuestas compulsivas.

Se trata de un fenómeno que observan los psiquiatras expertos en adicciones. Son pacientes ansiosos e inseguros que después de operarse reemplazan el comer compulsivo por otra adicción.

Un estudio financiado por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos siguió a 1.945 pacientes de 10 hospitales del país que se operaron para bajar de peso. Así se vio que los dependientes del alcohol o bebedores problemáticos aumentaron en 50% después de la cirugía.

En Chile, un grupo de profesionales presentó en la Revista Chilena de Medicina el caso de un paciente de 41 años que sufría de adicciones antes de la cirugía, y que después de ella, estas fueron en aumento, llegando a consumir un promedio diario de siete tragos estando solo, y 10 gramos de cocaína a la semana.

Datos que se ocultan

“El problema con estos pacientes es que ocultan su problema o lo minimizan por temor a que no los operen”, dice el psiquiatra Yamil Quevedo, del Instituto Médico Schilkrut y uno de los autores del trabajo. Según explica, estos pacientes siguen bien las indicaciones los primeros meses después de operarse, haciendo dieta y absteniéndose de beber alcohol. Pero en el largo plazo hay un grupo que empieza a tomar más y abusar de otras sustancias.

“Se produce una transferencia de la adicción, porque como se anuló el comer compulsivo sin solucionar la causa de fondo que lleva a esto, el síntoma se desplaza a otro consumo”, agrega el especialista, académico del Departamento de Psiquiatría Oriente de la Universidad de Chile.

“La comida es la adicción más aceptada socialmente, y en Chile esto es más fuerte que en otros países de la región”, dice Betania Cohen, psicóloga clínica experta en adicciones alimentarias.

El problema en estos casos es que hay una “mentalidad de obeso” que, en lo posible, hay que cambiar antes de la cirugía. Incluso cuando alguien quiere hacer dieta, es recomendable que antes se haga una terapia con un profesional de la salud mental, para cambiar este esquema.

“Es bueno que busquen nuevas estrategias para lidiar con la vida, y es importante tener estos recursos antes de operarse”, afirma la profesional.

Si alguien está pensando en este tipo de cirugía, el doctor Quevedo aconseja “ser transparente en cuanto al consumo de sustancias, para que la intervención tenga éxito y ganar en calidad de vida, y no terminar peor”.

Sebastián Urbina
Vida Ciencia Tecnología
El Mercurio
10.09.15
fuente:http://impresa.elmercurio.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2015-09-10&dtB=10-09-2015%200:00:00&PaginaId=12&bodyid=1