Entrevista a Dr. Quevedo, psiquiatra del Instituto Médico SchilkrutAl año, cerca de ocho mil personas se realizan en Chile una cirugía bariátrica -manga gástrica o bypass- . La operación se ha transformado en una alternativa eficiente para quienes deciden bajar de peso o prevenir enfermedades. Sin embargo, trae consigo una serie de cambios psicológicos que si no se toman en cuenta y se tratan a tiempo puede acarrear graves consecuencias.

La adicción a sustancias adictivas es una de ellas, y de la cual hay que estar alerta, explica el doctor Yamil Quevedo, médico psiquiatra del Instituto Médico Schilkrut  centro dedicado al tratamiento de adicciones.  El también académico del Departamento de Psiquiatría Oriente de la Universidad de Chile, indica que “hay una consecuencia que ha sido poco estudiada hasta ahora: el aumento de probabilidades de que los pacientes desarrollen una adicción al alcohol u otros químicos tras ser sometidos a una operación de este tipo”, indica.

De acuerdo al experto, ya existe evidencia preliminar de que un pequeño, pero significativo porcentaje de pacientes, podrían presentar incremento en el uso de alcohol e incluso llegar a desarrollar una dependencia que previamente no existía. Aparentemente aquellos pacientes sometidos a gastrectomía en Y de Roux se encuentran en mayor riesgo”. Precisa que estos hallazgos deben ser confirmados con seguimientos a largo plazo.

De hecho, comenta que en los últimos años, han notado un aumento de pacientes con adiciones que ingresan al Instituto Schilkrut. El 15% de los que se atienden se han sometido a una cirugía bariátrica. Estos antecedentes se suman a los estudios clínicos internacionales realizados en Estados Unidos y Europa, que revelan que existe un riesgo comprobado de aumento de abuso de alcohol posterior a la cirugía bariátrica, especialmente después del bypass gástrico Roux-en-Y (. Uno de tales estudios, financiado por los Institutos Nacionales de Salud de EE.UU., siguió a 1.945 pacientes que se habían realizado esta operación en 10 hospitales del país, entre 2006 y 2011.

“Los investigadores observaron que un 7,9 % de los participantes no adictos al alcohol en la evaluación preoperatoria mostraron adicción en el postoperatorio. También observaron que  varones,  menores de edad,  fumadores y consumidores regulares de alcohol o drogas mostraron una mayor posibilidad de adicción al alcohol después de la cirugía”, señala el especialista. – ¿Por qué los pacientes con gastrectomía en Y de Roux registran mayor dependencia con el alcohol?  Podría existir mayor riesgo con esta técnica, lo que se debería a cambios anátomo-funcionales, ya que se ha reportado un aumento en la velocidad de absorción, disminución del intervalo de tiempo para alcanzar concentraciones máximas y un incremento de los tiempos de eliminación de alcohol, es decir, se alcanza intoxicación con alcohol en menos tiempo y con menor cantidad. – ¿Qué gatilla el aumento del consumo de alcohol? No es que la cirugía bariátrica les desencadene una adicción. El consumo compulsivo de sustancias adictivas después de la cirugía bariátrica tiene que ver con dos situaciones: con que son personas que probablemente tenían una habitualidad en el consumo de sustancias, que además acompañaban con el consumo compulsivo de comida… y a la vez, la comida tiene propiedades reforzadoras, que actúa en el circuito de la motivación y la recompensa al igual que las sustancias adictivas. Al hacer la cirugía, de un día para otro el paciente no puede acceder a su recompensa a su circuito con comida, entonces desplaza ese consumo compulsivo, a lo que sí puede hacer: el beber alcohol y en el caso de algunos pacientes, por ejemplo, utilizan otras drogas.

No es que la cirugía bariátrica les desencadene una adicción. El consumo compulsivo de sustancias adictivas después de la cirugía bariátrica tiene que ver con dos situaciones: con que son personas que probablemente tenían una habitualidad en el consumo de sustancias, que además acompañaban con el consumo compulsivo de comida

– ¿No tiene que ver la frustración o el volver a subir de peso? No sé si esos dos hechos están conectados, no lo creo. Lo que yo sí podría pensar es que si una persona empieza a involucrarse en un consumo compulsivo de alcohol o de droga, disminuiría la probabilidades de éxito de su cirugía. La cirugía no lo hace todo, necesita un seguimiento, un cambio de hábitos, una cierta disciplina. Por lo tanto, hay menos probabilidades de llegar a buen puerto sí existe un consumo. ¿MEJORAR LA SELECCIÓN DE LOS PACIENTES? – Con estos datos sobre la mesa, ¿hay ya evidencia que quizás los controles de supervisión y autorización de la operación no son los más efectivos? Sí, pero no porque las cosas se hagan de mala forma. Tiene que ver con el tema del consumo. Cuando uno se quiebra una pierna o le duele la cabeza tiene un inside inmediato de que algo malo está pasando y que necesita recibir ayuda. La dependencia o el consumo problemático de sustancia no es tan así. La persona tiende con el tiempo -por el efecto mismo de la sustancia- a minimizar las consecuencias del consumo y no es tan sencillo hacerlo con una evaluación acotada que tiene como objetivo no pesquisar eso técnicamente sino que es más general para ver si el paciente se puede operar o no. A eso tú le tienes que sumar que probablemente el paciente quiere ser operado, quiere resolver su problema, y piensa que si da esa información a lo mejor no lo van a operar.

El paciente no puede quedar solo. Es como si todos siguieran la fiesta -por decirlo de algún modo- mientras el paciente está compungido con el vaso de bebida. La familia tiene que apoyar y acompañar.

– ¿Es necesario incorporar este tema en la evaluación? Hay que hacer varios cambios, pero lo primero que estamos haciendo, lo que a mí me interesa hacer, por lo menos es generar conciencia en los equipos de salud mental, en los equipos de cirugía bariátrica respecto a que el uso de sustancias es un tema relevante. RECOMENDACIÓN -¿Qué recomendaciones daría a un operado respecto a los cuidados que debe tener con el consumo de alcohol? Desde el punto de vista de la adicción o de prevenir complicaciones en el uso de sustancias, va a depender muchísimo del perfil previo del paciente. Si es una persona con una dependencia, probablemente previo a la cirugía lo que yo voy a recomendar es una evaluación pormenorizada y un diseño de tratamiento en paralelo quizás. Si es una persona con un perfil de abuso o de consumo problemático de sustancias, probablemente va a requerir algún tipo de intervención menor a un tratamiento intensivo de rehabilitación de adicciones, pero alguna intervención que le permita tener las estrategias adecuadas para poder regular su consumo. Y si son personas que no caen en el perfil de riesgo probablemente van a requerir igual de intervenciones y recomendaciones básicas de cómo sería una relación saludable con el alcohol. ¿Y el rol que debe tener la familia para contener a estos pacientes? Al paciente, reafirmar que si una persona se está operando de cirugía bariátrica le ponga mucha atención y mucho énfasis a que eso debe estar acompañado de un cambio de estilo de vida. Por lo tanto, para proteger su cirugía y protegerse del riesgo de desarrollar un consumo problemático, tiene que al menos ser cauteloso en el tema del alcohol y eso significa no solo pensar en restringirse, sino pensar en un estilo de vida, en donde el consumo del alcohol no sea relevante. Y del punto de vista de la familia, todos entran en la misma sintonía y deben participar en este cambio importante en el estilo de vida. El paciente no puede quedar solo. Es como si todos siguieran la fiesta -por decirlo de algún modo- mientras el paciente está compungido con el vaso de bebida. La familia tiene que apoyar y acompañar. Entrevista hecha por Por Francisca Orellana. Para portal web masliviano.cl http://www.masliviano.cl/2015/11/alertan-sobre-mayor-consumo-de-alcohol-de-operados-bariatricos/